¿Quién es quién en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001?

¿Quién Es Quién En Los Ataques Terroristas Del 11 De Septiembre De 2001?

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, perpetrados por el grupo extremista islámico al-Qaeda contra las Torres Gemelas que componían el World Trade Center en la ciudad de Nueva York, y el Pentágono en Arlington, Virginia, no solo cobraron la vida de 2,996 personas sino que colocaron ante la mirada mundial los terribles efectos que estas tácticas tienen sobre una población, los gobiernos, la vida diaria y hasta la economía.

El evento, que permanece como el ataque terrorista más mortífero en el mundo, provocó, además, una serie de conflictos bélicos que se extendieron por otros 20 años.

Precisamente, la administración del presidente Joe Biden completó, el pasado lunes, la retirada total de tropas y ciudadanos estadounidenses que puso punto final a los conflictos en Afganistán e Irak iniciados por el expresidente George W. Bush.

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La guerra contra el terrorismo en Afganistán duró casi 20 años y es el conflicto bélico más extenso en el que Estados Unidos ha estado involucrado. Después de todo ese tiempo y la muerte de cientos de miles de personas, entre civiles y soldados, la acción que comenzó como una “guerra global en contra del terrorismo”, en palabras de Bush, fragmentó, pero no erradicó del todo, a al-Qaeda, solo aplazó el regreso del gobierno Talibán al poder, y el objetivo de establecer un gobierno democrático y estable en ese país se desplomó la misma semana que las tropas de la coalición comenzaron a retirarse.

A continuación les presentamos las figuras clave del ataque terrorista del 9/11.

Desde la esquina superior izquierda, y siguiendo las manecillas del reloj, Osama bin Laden, Khalid Sheikh Mohammed, Mohammed Atef y Ramzi bin al-Shibh. No hay una foto disponible de Abu Turab al-Urdini. Los cerebros del ataque: al-QaedaOsama bin Laden

Bin Laden, quien nació en Riad, Arabia Saudí, el 10 de marzo de 1957, se involucró en conflictos bélicos a temprana edad. En el 1979, Bin Laden utilizó maquinaria de su compañía de construcción, y dinero de su acaudalada familia, para asistir a las fuerzas Muyahidines durante la invasión de la antigua Unión Soviética de Afganistán.

Bin Laden formó al-Qaeda en 1988, y tras ser desterrado de Arabia Saudí en 1992, mudó sus operaciones a Sudán. Presionado por las fuerzas estadounidenses, Bin Laden estableció una nueva base en Afganistán y declaró una guerra contra los Estados Unidos.

Aunque, en principio, negó rol alguno en los ataques, Bin Laden finalmente admitió, mediante un mensaje en vídeo grabado en el 2004, que planificó y dio órdenes a sus seguidores de atacar las Torres Gemelas y el Pentágono.

En específico, Bin Laden dijo que dio órdenes directas a los 19 miembros que se apoderaron de los cuatro aviones comerciales utilizados en el ataque. Otro vídeo difundido por la cadena de televisión Al Jazeera en el 2006 mostró a Bin Laden junto con dos de los secuestradores, Hamza al-Ghamdi y Wail al-Shehri, mientras se preparaban para llevar a cabo sus órdenes.

Las razones ofrecidas para atacar a los Estados Unidos incluyeron el apoyo estadounidense a Israel, la presencia de tropas en Arabia Saudí y la imposición de sanciones sobre Irak, entre otros.

Un dato curioso fue que el gobierno Talibán ofreció entregar a Bin Laden a un país no involucrado en el conflicto a cambio de que los Estados Unidos cancelara su campaña de bombardeos que comenzó en octubre de 2001. No obstante, el presidente Bush indicó que ya era demasiado tarde y que el tiempo para negociar había concluído.

Khalid Sheikh Mohammed

Natural de Kuwait, donde nació el 1 de marzo de 1964, Sheikh Mohammed lideraba el brazo propagandista de al-Qaeda tras unirse al grupo en 1997. No obstante, Sheikh Mohammed se reunión con Bin Laden en Tora Bora a mediados de 1996 y le presentó, a grandes rasgos, el plan que, en última instancia, fue ejecutado para apoderarse de los cuatro aviones utilizados en el ataque.

Sheikh Mohammed también sugirió varios blancos de ataque, pero Bin Laden rechazó la mayoría para simplificar el ataque. A principios de 1999, Bin Laden otorgó permiso a Sheikh Mohammed para organizar el ataque: Bin Laden aportó dinero para financiar los ataques, mientras que Sheikh Mohammed eligió los blancos finales y organizó la transportación de las celdas terroristas a los Estados Unidos.

El informe de la Comisión 9/11 indicó que la animosidad de Sheikh Mohammed hacia los Estados Unidos obedecía a su odio por las políticas internacionales favorables hacia Israel. Sheikh Mohammed fungió como asesor y otorgó dinero para llevar a cabo el ataque terrorista del World Trade Center de 1993.

Mohammed Atef

El comandante de las fuerzas militares de al-Qaeda, Atef fue miembro de la Fuerza Aérea de Egipto y laboró como policía. Atef viajó a Afganistán para repeler la invasión de la Unión Soviética, y allí conoció a Ayman al-Zawahiri, quien le presentó a Bin Laden. Al-Zawahiri se convertiría, en el 2011, en el líder de al-Qaeda tras la muerte de Bin Laden a manos de las fuerzas especiales de la Marina estadounidense.

Bin Laden nombró a Atef como el jefe del brazo militar de al-Qaeda en algún momento entre 1997 y 1998, luego que el jefe anterior, Abu Ubaidah al-Banshiri se ahogó en un accidente marítimo en el lago Victoria en África.

Atef dirigió las acciones de los secuestradores tras la llegada de las celdas a los Estados Unidos, y también participó en la selección de blancos para atacar.

Ramzi bin al-Shibh

Un ciudadano yemení, al-Shibh es considerado como uno de los miembros de la celda de Hamburgo, junto con Mohammed Atta, Ziad Jarrah y Marwan al-Shehhi, grupo que se convirtió en uno de los ejes centrales de los ataques del 11 de septiembre.

En principio al-Shibh fue designado como uno de los pilotos, pero el gobierno estadounidense denegó todos sus intentos para obtener una visa pues, en ese momento, se pensaba que los ciudadanos de Yemen violarían las fechas de salida de sus visas para permanecer en los Estados Unidos.

Al no poder obtener un visado, al-Shibh sirvió como intermediario entre Atta, el piloto que estrelló el vuelo 11 de American Airlines en la Torre Norte, y Sheikh Mohammed, transportando mensajes y enviando dinero a las celdas terroristas en Estados Unidos.

Abu Turab al-Urduni

El hijo de Ayman al-Zawahiri, al-Urduni, ciudadano de Jordania, actuó como el instructor de los miembros de las celdas terroristas que ofrecerían seguridad a los pilotos designados para volar los aviones. Al-Urduni entrenó a los grupos en el complejo al-Matar en Afganistán y enseñó a los “soldados” a lidiar con los alguaciles que viajan de encubierto en los vuelos.

Al-Urduni llevó a cabo entrenamientos físicos y los preparó para realizar ataques con camiones bomba, demolición de edificios y procedimientos para apoderarse con el propósito de que no pudieran revelar sus verdaderos objetivos en caso de ser capturados. Además, les enseñó a confeccionar documentos y identificaciones falsas.

De la esquina superior izquierda, y siguiendo las manecillas del reloj, los pilotos Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi, Hani Hanjour y Ziad Jarrah, las personas que comandaron los aviones utilizados en los ataques.De la esquina superior izquierda, y siguiendo las manecillas del reloj, los pilotos Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi, Hani Hanjour y Ziad Jarrah, las personas que comandaron los aviones utilizados en los ataques. Los pilotosMohamed Atta

Un ciudadano egipcio, Atta fue catalogado por el gobierno estadounidense como el cabecilla de las celdas terroristas que infiltraron los Estados Unidos para llevar a cabo los ataques del 11 de septiembre.

Tras obtener un bachillerato en ingeniería en la Universidad de Cairo, Atta se mudó a Hamburgo, Alemania, entre 1990 y 1991, donde conoció a Marwan al-Shehhi, al-Shibh y Jarrah. Atta fue uno de los atacantes que se reunió personalmente con Bin Laden en Afganistán entre 1999 y 2000.

Atta, Jarrah y al-Shehhi llegaron a los Estados Unidos en junio de 2000 y de inmediato comenzaron a contactar escuelas de aviación para tomar clases. Atta, Jarrah y al-Shehhi comenzaron a tomar clases en la escuela de aviación Huffman en Venice, Florida. Atta obtuvo su licencia de piloto privado en septiembre, y para noviembre del mismo año obtuvo su licencia para volar mediante instrumentación.

En diciembre Atta y al-Shehhi practicaron en un simulador del avión de pasajeros Boeing 727, y ese mismo mes operaron un simulador del Boeing 767 de Pan Am International. Atta también compró vídeos que mostraban la operación de los instrumentos de los modelos 747-200, 757-200, 767-300ER y el Airbus A320.

Atta y otros cuatro terroristas se apoderaron del vuelo 11 de American Airlines, que partió desde el Aeropuerto Internacional Logan, en Boston, con destino de Los Ángeles, California. Los secuestradores eligieron vuelos transcontinentales, pues estarían cargos de combustible. Atta estrelló el Boeing 767-223ER en la Torre Norte a las 8:46 a.m. (hora de Nueva York).

Marwan al-Shehhi

Natural de los Emiratos Árabes Unidos, al-Shehhi llevó a cabo preparativos para los ataques, se reunió con otros miembros de al-Qaeda y asistió a varios de los terroristas a medida que llegaban a los Estados Unidos.

Al-Shehhi fue el primero de los pilotos en llegar a los Estados Unidos, el 29 de mayo de 2000, en Newark, Nueva Jersey. Al igual que Atta y Jarrah, al-Shehhi obtuvo su licencia de piloto comercial y de instrumentación tras recibir clases en la escuela de aviación Huffman en Venice, Florida.

Al-Shehhi y otros cuatro terroristas abordaron el vuelo 175 de United Airlines (un Boeing 767) en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston. El terrorista estrelló el avión contra la Torre Sur a las 9:03 a.m.

Hani Hanjour

Hanjour, quien nació en Arabia Saudí el 30 de agosto de 1972, era el único de los terroristas que ya contaba con una licencia de piloto comercial.

Hanjour llegó a los Estados Unidos en 1991 como estudiante de la Universidad de Arizona. Fue en este estado donde Hanjour recibió clases de aviación y obtuvo su licencia de piloto en un intento por obtener un trabajo en Arabia Saudí.

Al ser rechazado por la escuela de aviación Jeddah, viajó a los Emiratos Árabes Unidos en 1999 en busca de trabajo y terminó en un campo de entrenamiento de al-Qaeda en Afganistán, donde fue identificado por Bin Laden y Atef como un piloto entrenado.

Hanjour arribó, el 11 de septiembre, al Aeropuerto Internacional Dulles en Washington y abordó el vuelo 77 de American Airlines, un Boeing 757-223. Unos 35 minutos después de despegar, el grupo de cinco terroristas se apoderó de la aeronave y regresó al condado de Arlington. Hanjour estrelló el avión en la parte oeste del Pentágono.

Ziad Jarrah

Miembro de la celda de Hamburgo, Jarrah, natural del Líbano, llegó a los Estados Unidos en junio de 2000 y entrenó en la escuela de aviación Huffman en Venice, Florida, junto con Atta y al-Shehhi.

Jarrah abordó el vuelo 93 de United Airlines, que despegó desde el Aeropuerto Internacional de Newark con destino a San Francisco, y el grupo de cuatro terroristas se apoderó del avión 46 minutos después del despegue.

No obstante, los pasajeros a bordo del avión, que ya tenían conocimiento sobre los aviones que se estrellaron en Nueva York y en el Pentágono, decidieron retomar el control de la aeronave. Jarrah optó por estrellar el avión en un terreno reclamado cerca de Stonycreek en el condado de Somerset, Pennsylvania.

Al día de hoy, se desconoce el verdadero objetivo que Jarrah planificaba atacar, aunque se han mencionado como posibles blancos la Casa Blanca y el Capitolio.

De la esquina superior izquierda, y siguiendo las manecillas del reloj, el expresidente George W. Bush, el exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld, el exdirector de la CIA George Tenet y el exalcalde de la ciudad de Nueva York, Rudolph Giuliani.De la esquina superior izquierda, y siguiendo las manecillas del reloj, el expresidente George W. Bush, el exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld, el exdirector de la CIA George Tenet y el exalcalde de la ciudad de Nueva York, Rudolph Giuliani. La respuesta de Estados UnidosGeorge W. Bush

El presidente número 43 de los Estados Unidos e hijo del presidente número 41 de la nación, George H.W. Bush, el mandatario apenas había comenzado su primer término, el 20 de enero de 2001, cuando Bin Laden y al-Qaeda perpetraron los ataques terroristas en Nueva York y Virginia.

Bush se encontraba en una escuela elemental de Florida, donde ofreció un discurso y compartió con los estudiantes, cuando un miembro del Servicio Secreto se le acercó, en medio de la cobertura de los medios, y le dijo “un segundo avión chocó contra la Torre Sur. Estados Unidos está bajo ataque”.

El ataque terrorista llevó a Bush a ordenar la invasión de Afganistán luego que el gobierno Talibán se negó a capturar y extraditar a Bin Laden a los Estados Unidos. Esta orden también marcó el inicio de lo que se conocería la “doctrina Bush”, o el llevar a cabo ataques preventivos contra miembros de grupos terroristas y los países que los albergaban, como Afganistán, Pakistán, Sudán e Irán, entre otros. Bush también ordenó la creación del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security, en inglés).

La invasión de Afganistán comenzó el 7 de octubre de 2001 luego que los servicios de inteligencia estadounidenses establecieron, desde temprano, que Bin Laden estuvo involucrado en los ataques. Aunque el gobierno Talibán ofreció extraditar a Bin Laden a otro país para enfrentar un juicio tras el inicio de los bombardeos, Bush rechazó la oferta al entender que “el tiempo para negociar había pasado” y decir “nosotros sabemos que (Bin Laden) es culpable”.

De acuerdo con un estudio de Brown University, el proyecto “Saldos de la Guerra”, la guerra en Afganistán cobró la vida de 176,000 personas, incluyendo 46,319 civiles, 69,095 militares y 52,893 soldados talibanes, aparte de que la violencia también desplazó a millones de personas.

Estados Unidos completó el retiro de sus tropas el 30 de agosto de 2021, pero semanas antes el gobierno Talibán recapturó las principales ciudades de Afganistán y restableció el mismo gobierno que Bush intentó desplomar en el 2001.

Pese a no contar con evidencia concreta e ignorar la información de miembros senior de la comunidad de inteligencia, y presionado por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, Bush también ordenó la invasión de Irak, que inició el 20 de marzo de 2003, tras ser convencido de que el régimen de Saddam Hussein tenía un programa de armas de destrucción masiva y que Irak representaba un peligro inminente para los Estados Unidos y sus aliados. No obstante, nunca se encontró una conexión entre Hussein y al-Qaeda, y las fuerzas aliadas nunca encontraron armas de destrucción masiva en Irak.

Al finalizar el conflicto el 15 de diciembre de 2011, se estimó que entre 151,000 a 1,033,000 personas fallecieron en los primeros cinco años de la guerra en Irak.

Donald Rumsfeld

El secretario de Defensa designado por el presidente Bush, Rumsfeld ordenó a su personal, desde el saque, a buscar evidencia que atara los ataques del 11 de septiembre con Irak y el gobierno de Hussein.

En el interín, Rumsfeld dirigió la planificación de la invasión de Afganistán, pero desde el inicio de la invasión en octubre de 2001 hasta su renuncia en el 2006, las fuerzas aliadas fallaron en localizar y capturar a Bin Laden. No fue hasta el 2 de mayo de 2011, bajo la administración de Barack Obama, que Bin Laden fue localizado en Pakistán, donde murió durante una operación llevada a cabo por las fuerzas especiales de la Marina (SEALs) y operadores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés).

Rumsfeld mantuvo, en todo momento, que Hussein tenía un programa de armas de destrucción masiva y que tenía en su posesión cientos, o inclusive, miles de armas biológicas y hasta nucleares. Rumsfeld fue en contra de la inteligencia provista por las agencias federales, que resaltaron que no existía un vínculo de cooperación entre Hussein y al-Qaeda, y formó su propio grupo de analistas encargados de encontrar evidencia de lo que Rumsfeld pensaba que era cierto: que Hussein apoyaba a grupos terroristas como al-Qaeda y que Irak tenía armas de destrucción masiva.

De hecho, una investigación del Inspector General del Pentágono encontró que la oficina que dirigía Douglas Feith, subsecretario de Políticas del Departamento de Defensa “desarrolló, produjo y diseminó informes de inteligencia alternativos a personal senior con capacidad para tomar decisiones sobre la supuesta relación entre Irak y al-Qaeda que incluían conclusiones inconsistentes con el consenso de la comunidad de inteligencia”.

Sin embargo, al día de hoy, las fuerzas aliadas nunca encontraron armas de destrucción masiva o facilidades o equipo para enriquecer uranio, y nunca encontraron evidencia que atara a Hussein con grupos terroristas, las razones principales ofrecidas a los estadounidenses para justificar la invasión en territorio iraquí.

Dick Cheney

El vicepresidente número 46 de los Estados Unidos ejerció presión para llevar a cabo la invasión de Irak. Al igual que Romsfeld, Cheney esbozó los mismos postulados del secretario de Defensa: que Hussein tenía una relación con al-Qaeda y que operaba un programa de desarrollo de armas de destrucción masiva.

Cheney, además, apoyó la práctica de capturar conversaciones telefónicas sin una orden judicial y el uso de “técnicas optimizadas de interrogación”, mecanismos crueles, peligrosos y poco efectivos para extraer información de personas detenidas.

El vicepresidente resaltó, en múltiples ocasiones, que el hallazgo de unos tubos de aluminio era prueba irrefutable de que Irak operaba una centrífuga para enriquecer uranio y aumentar su potencia para uso en armas nucleares. Sin embargo, múltiples expertos y las agencias de inteligencia de Estados Unidos y otros gobiernos resaltaron, en repetidas ocasiones, que los tubos no cumplían con los requisitos para ser utilizado en una centrífuga de enriquecimiento.

Pese a que el informe de la Comisión 9/11 determinó que no existía “una relación de colaboración” entre Irak y al-Qaeda, Cheney continuó diciendo que Hussein “tenía una relación de 10 años con al-Qaeda”.

George Tenet

Uno de los directores de la CIA más longevos, pues dirigió la agencia bajo dos presidentes distintos, Tenet fue responsabilizado, en un informe del Inspector General de la CIA, por fallar en desarrollar un plan para la comunidad de inteligencia a modo de controlar a al-Qaeda antes de los ataques de 9/11.

No obstante, Tenet sí le informó a la Asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, durante una reunión el 10 de julio de 2001, que “Estados Unidos experimentará ataques terroristas significativos en las próximas semanas o meses”.

Tenet, según el periodista Bob Woodward, prestó su autoridad, en privado, a los informes de inteligencia que sostenían que Irak tenía armas de destrucción masiva y que, en una reunión del 12 de diciembre de 2002 con el presidente Bush, le aseguró que la evidencia era “un donqueo”. Tras negarse a hablar sobre dicho comentario por meses, Tenet finalmente dijo que la frase fue sacada de contexto y que la usó en una discusión sobre cómo convencer al público para que apoyaran la invasión de Irak.

Tenet, además, se negó a preparar un Informe de Inteligencia Estimada sobre Irak solicitado por el Congreso, que en ese momento votaría sobre aprobar o no una guerra contra Irak. Tenet finalmente accedió a preparar un Informe de Inteligencia Estimada sobre las armas de destrucción masiva, documento que el Congreso, en última instancia, utilizó para votar a favor de la invasión de Irak.

Sin embargo, un informe de 2004 preparado por una comisión bipartita determinó que los hallazgos presentados por la CIA en el informe de Inteligencia Estimada de las armas de destrucción masiva “exageró o no tenía apoyo alguno con la inteligencia actual”.

Por último, Tenet también autorizó que los oficiales de la CIA utilizaran técnicas de interrogación crueles e ineficientes.

Rudolph Giuliani

Giuliani se encontraba en su segundo término como alcalde de la ciudad de Nueva York cuando ocurrieron los ataques terroristas. El alcalde lideró los esfuerzos de recuperación en la ciudad tras el derrumbe de las Torres Gemelas y ganó el premio de la Persona del Año de la Revista Time, pero la respuesta a la emergencia también recibió críticas.

Por ejemplo, Giuliani ignoró un pedido de su director de Servicios de Emergencia, Jerome Hauer, de relocalizar el centro de comando de emergencias del piso 23 del World Trade Center a una localidad en Brooklyn. La Policía de Nueva York también se opuso a que el centro de comando estuviese en el World Trade Center, en especial luego del ataque terrorista de 1993.

Giuliani también fue criticado por no reemplazar el sistema de radios utilizados por la policía y los bomberos, que se demostró falló en el atentado de 1993 y que volvió a fallar el 11 de septiembre. Familias de policías y bomberos que murieron tras el derrumbe de las torres resaltaron que el problema con los radios se había reportado desde hace años y nadie hizo nada para reemplazarlos. De haber tenido radios que funcionaran correctamente, las familias sostienen que los oficiales pudieron haber sido alertados con tiempo para abandonar las labores de rescate.

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